CXXXVI

El infierno tiene formas circulares,

el diablo se pilla la cola a si mismo todo el tiempo

alimentando sin pausa la miseria y el miedo que no le dan chance a la libertad.

En la oscuridad es imposible discernir lo cierto.

Hija del mal

de lo despreciable, lo imposible de perdonar.

Somos más que la carne, frontera terrenal sellada por el linaje.

Que difícil amar en estado deplorable del ser

negación impresa en cada célula

marginación invisible pero feroz

heredera irrenunciable del horror y la violencia

camino presa de la indiferencia

vacía y sin pertenencia a algo real.

Inquietante soledad

sortilegio de un arbol podrido por dentro.

Hija del desamparo

un cuerpo amargado

una mente genial que busca el lugar preciso para observar

el arte sagrado de transformar la historia

floreciendo la vida a través del perdón.