El infierno tiene formas circulares,
el diablo se pilla la cola a si mismo todo el tiempo
alimentando sin pausa la miseria y el miedo que no le dan chance a la libertad.
En la oscuridad es imposible discernir lo cierto.
Hija del mal
de lo despreciable, lo imposible de perdonar.
Somos más que la carne, frontera terrenal sellada por el linaje.
Que difícil amar en estado deplorable del ser
negación impresa en cada célula
marginación invisible pero feroz
heredera irrenunciable del horror y la violencia
camino presa de la indiferencia
vacía y sin pertenencia a algo real.
Inquietante soledad
sortilegio de un arbol podrido por dentro.
Hija del desamparo
un cuerpo amargado
una mente genial que busca el lugar preciso para observar
el arte sagrado de transformar la historia
floreciendo la vida a través del perdón.
