A mi hija se le cayó el celular en un balde con agua. Fui muy veloz para rescatarlo. Mi cuerpo reacciono instantáneamente y la fuerza de un grito desgarrador que subió desde mis pies le dio vigor al acto. Cuando al fin lo tenía en las manos mis piernas se aflojaron, sentí la descompostura que genera el frio pánico de la muerte. En esa fracción diminuta de tiempo comprendí el significado de perder el maldito aparato, pagado con las horas de mi vida. Vi el sacrificio realizado y el que ahora se abría hacia el porvenir. Sentí rabia, hastío, desesperación, impotencia, desolación y profundas ganas de llorar.
Capitalismo.
