CXXXVII

Sintieron envidia de nuestro placer y nuestras formas

De nuestra incorruptible alegría y generosidad

De nuestro canto blanco que abre el Ser a la vida

Y lo castigaron con bozales y cinturones de castidad.

Con máxima hostilidad intentaron destruir la belleza

Condenando a la hoguera al espíritu de la Pachamama.

Ahora regresa cual Fénix

Con la fuerza máxima de la oscuridad

Dispuesta a purificar todo mal.

¡Afírmense los carceleros de la Madre Tierra!.