Sintieron envidia de nuestro placer y nuestras formas
De nuestra incorruptible alegría y generosidad
De nuestro canto blanco que abre el Ser a la vida
Y lo castigaron con bozales y cinturones de castidad.
Con máxima hostilidad intentaron destruir la belleza
Condenando a la hoguera al espíritu de la Pachamama.
Ahora regresa cual Fénix
Con la fuerza máxima de la oscuridad
Dispuesta a purificar todo mal.
¡Afírmense los carceleros de la Madre Tierra!.
